lunes, 3 de marzo de 2008

Fútbol es fútbol

Mucho se ha hablado los últimos días de esta imagen. Ríos de tinta han corrido para exaltar lo "extraño" de la imagen, la "gran afrenta" del dirigente del Atlético de Madrid.

Es increible que en los tiempos que vivimos sean los periodístas deportivos los que desaten la polemíca sobre "las rivalidades de los equipos" ¿O es que Enrique Cerezo ha decidido volverse madridista? Absurdo.

Tras tiempos revueltos se ha logrado un clima de respeto entre directivas que es envidiable que los máximos diregentes de clubes tan importantes como Atlético de Madrid, Real Madrid, Barcelona... Pueden compartir palcos y comidas sin temor del que dirán. Simplemente respeto o cordialidad. Al igual que lo hacemos la mayoría de los aficionados ¿Qué pasaría si los beticos no se hablasen con los sevillistas? ¿Los deportivistas con los célticos? A pesar de que nuestro equipo del alma sea otro me alegro de las victorias de otros, vibro mientras los veo competir en Europa.

En cambio, es la propia prensa deportiva, la que alimenta a los radicales. Me indignan los gritos que desean la muerte a Enrique Cerezo en el Calderón, las cabezas de cordero que caen en el campo cuando sacaba Figo los corners, las piedras que se tiran a los autocares. El fútbol no es más que un deporte, un entretenimiento y ya que la mayoría de los aficionados y los máximos mandatarios así lo entienden, creo que la prensa debería estar a la altura para no dar alas a los violentos.

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